Un nuevo colegio

 

 

 

 

 

 

 

 

Esta fue la primera semana de Antonia en el Colegio y estuvo llena de retos y aprendizajes. Ale y yo sabíamos que no se trataba de  un cambio fácil  sino  de un proceso que sencillamente hace parte de la vida, en el que ella sentía que no tenia muchas opciones, porque si bien conocía el colegio para donde iba y le hablamos mucho del tema,  estaba dejando atrás cosas muy importante para ella, no sólo se trataba del entorno conocido sino que ya no estaría con sus amigos de siempre, las profes que amaba,  Palomo el caballito en el que aprendió a cabalgar,  manchitas la vaquita a la que vio convertirse en mamá, su mundo miniatura perfecto. En cambio, ahora estaba enfrentando un nuevo entorno, algo desconocido,  en un espacio que no reconocía, con niños que nunca había visto, profesoras nuevas, en el que además le hablaban con palabras desconocidas, todo era diferente, y ella solo quería hacer lo que la mayoría de los adultos queremos hacer cuando estamos incómodos o expuesto,  que es volver a lo conocido al espacio donde nos sentimos seguros. Entonces,  Ale y yo, junto con el colegio, nos dimos a la tarea de acompañarla y apoyarla, brindándole espacios para expresar cómo se sentía, validar sus sentimientos y entender su proceso.

Dentro de las cosas que decidimos hacer, estuvo:

i) acompañarla diario al colegio y desayunar con ella, después nos íbamos, ella lloraba un poco pero al ratico estaba bien y del colegio nos enviaban fotos

ii) pedir apoyo de la profesora y de la directora, que gracias a Dios son un amor, y la acompañaron con mucha paciencia y dedicación, respetando sus tiempos y procesos

iii) conversar a diario con ella sobre cómo se sentía, validar sus emociones  o ayudarla a ver las cosas desde otra perspectiva

iv) nunca le impusimos que debía ir al colegio solo  porque nosotros lo decíamos, a diario le dábamos argumentos, le explicábamos por qué era importante hacerlo y le recalcamos que contaba con nosotros

v) le contamos muchas historias en las que nosotros nos había tocado enfrentar cambios y cómo nos sentimos y pudimos enfrentarlo como familia

Cada día dábamos un paso adelante y para el viernes ya estaba más tranquila y con más amiguitos.  Hoy me preguntó si mañana vuelve al colegio, porque quería ver a Martín entonces  creo que vamos por buen camino y  no digo que lo hayamos superado pero todos estamos dando lo mejor de nosotros para enfrentar estos nuevos retos, que con seguridad nos ayudaran a crecer, tener fuerza interior y ser cada día mejor.

Cuento corto para Antonia

Cuando la Osita Mia entró en su nuevo salón, se encontró con cosas nuevas a su alrededor, ya no estaban sus amigos de siempre, ni la profe Viví, ni su caballo Palomo. Todo era diferente, estaba borroso y sin color. Ella se sentía triste, sola y sin amor. 

Con el paso de los días se encontró un ruiseñor que cantaba muy bonito y revoloteaba a su alrededor, después fue notando que había otras ositas como ella; también abejas, arañas, jirafas y elefantes en su salón, y se dio cuenta que la profe era muy dulce y que cuando secaba sus lágrimas todo cobraba vida, forma y color. Entonces, entendió que no había razones para estar triste, porque ahora tenía más amigos y ellos le estaban robando el corazón y que si secas tus lágrimas podrás ver mejor el brillo del sol

 

2019-01-20T21:25:07+00:00

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